Fotografía boudoir como terapia personal

Fotografía boudoir como terapia personal

El boudoir como terapia

En anteriores entradas de nuestro blog sobre el reportaje boudoir destacábamos su faceta más divertida y lúdica. El placer de sentirte bien mostrándote tan auténtic@ como el desenfado de tu intimidad te permita, hace del boudoir un momento de juego, de energía positiva, de sensualidad desinhibida y elegante que perdura a través de las fotografías que lo retendrán siempre para ti.
Sin embargo, el boudoir puede ser también un extraordinario instrumento de ayuda para circunstancias personales a veces no fáciles.  Nos explicamos.
Un reportaje boudoir es siempre un acto de reafirmación personal y de reconciliación con la propia imagen, en un mundo dominado casi obsesivamente con la apariencia y en el que consumimos supuestos modelos de belleza que nos impiden percibir la nuestra. En este sentido, el boudoir es un acto de reencuentro con nuestra intimidad y con nuestro cuerpo, ese acompañante que siempre habla de nosotros mismos y a través del que expresamos nuestro yo. Y así, en su versión más erótica o en la más próxima al retrato, cuando nos ponemos delante de la cámara estamos proclamando que nos aceptamos como somos, que nos gustamos en nuestro presente y que sabemos seducir con la cálida y mágica envoltura de nuestra piel.
Este sentimiento fundamental que encontramos en todos los reportajes boudoir es el que también sirve para ayudar a superar circunstancias que nos cuestionan en lo más profundo y en las que es imprescindible volvernos a querer en lo físico, en las que debemos dejarnos llevar por la “autoerótica” de nuestro ser externo para seguir adelante.
Con este propósito, el reportaje boudoir se está utilizando para ayudar a personas afectadas por enfermedades físicas o psíquicas. Para acompañar terapias en caso de personas mastectomizad@s, con secuelas  por accidentes o con problemas en la piel. También se utiliza como complemento en terapia gestalt o en psicoterapia para tratar a personas con trastornos alimentarios o situaciones de depresión o baja autoestima. Igualmente el reportaje boudoir empieza a utilizarse como instrumento para ayudar a quienes han sufrido situaciones traumáticas que les impiden desplegar su sexualidad en plenitud o como medio para superar conflictos de pareja que afectan a las relaciones íntimas.
Y si hacer un boudoir es siempre una experiencia grata, cuando se realiza además con el valor añadido de apoyar una terapia, el reportaje se transforma en algo muy especial tanto para quienes hacemos las fotografías como para quien se decide enfrentar con la ternura y la fuerza de su propia imagen a los problemas físicos o espirituales que le condicionan y que le pueden impedir disfrutar de la vida como merece ser vivida.
Por eso, tanto si entiendes el boudoir como un pasatiempo estético  como si lo utilizas con un propósito más emocional y terapéutico, déjate acompañar por profesionales de la fotografía que desde su experiencia te ayuden a hacer de la sesión boudoir un momento inolvidable, cargado de energía positiva y en el que tu yo más íntimo se deje llevar por la confianza de sentirse irrepetible.
¡¡Esperamos que os haya gustado, nos vemos la próxima semana!!
🙂

Ikono Reportajes

Empresa de fotografía de dicada a los reportajes de bodas, boudoir y familias con sede en Madrid

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